Olha o que ele diz...
ELOGIO DE PORTUGAL, UN PAÍS CON UNA FEROZ LIBERTAD DE
EXPRESIÓN, DEL QUE LOS ESPAÑOLES TENEMOS MUCHO QUE
APRENDER
Muchos españoles están descubriendo estos días, aparentemente
sorprendidos, la existencia en la casa de al lado de un vecino llamado
Portugal, un vecino bastante más pobre que nosotros pero capaz de organizar
una evento tan importante como un Campeonato de Europa de fútbol, de
construir una serie de estadios, todos magníficos, de ganar a la millonaria
selección española, e incluso de colocar como presidente de la Comisión
Europea a uno de sus políticos, José Manuel Durao Barroso.
Ese país, cuya selección jugó y ganó ayer la primera semifinal de dicho
campeonato contra Holanda, lo cual ya es de por sí un triunfo, sigue siendo
un gran desconocido para España y los españoles. ¿Por qué? Porque los
españoles, con la inveterada suficiencia de quien se cree superior, se han
negado siempre a entender –en realidad ni siquiera lo han intentado- a
Portugal y los portugueses.
Cuando la realidad es que España y los españoles tendrían –tendríamos-
mucho que aprender de nuestros vecinos atlánticos. Aprender y lamentar la
ausencia en España de esa elite intelectual, empresarial y política que habla
idiomas, elite muy cercana a Gran Bretaña y a la cultura francesa, muy poco
hispanófila, pero muy tolerante, muy abierta, muy cosmopolita.
En Portugal sería impensable contar con un presidente de la República que
no hablara francés e inglés. La mayoría de los portugueses se esfuerzan por
hablar español ante españoles, haciendo gala de una actitud cívica en el trato
que tan difícil es de encontrar en el páramo hispano.
El presidente, Jorge Sampaio, vive en su casa, en su propio domicilio, como
el primer ministro. A ninguno le da por convertirse en un Trillo. Nadie
enloquece con el cargo. Nadie se prevale de su condición. Antonio Vitorino,
actual comisario europeo, dimitió de su cargo como ministro –socialista, por
cierto- tras descubrirse un desfase de 8.000 escudos (unas 6.000 pesetas) en
las cuentas de su ministerio.
Semanas atrás, el presidente ZP se trasladó a Lisboa en su primera visita
relámpago al país vecino, y no se quedó a cenar con Durao Barroso a pesar
de haber sido invitado. Todo un síntoma. Vistas así las cosas, no es extraña
esa inveterada desconfianza que comparte la clase política portuguesa hacia
España, desconfianza que la prensa se encarga de mantener viva. Sus razones
tendrán.
Todo el edificio de ese Portugal Abierto –la vieja aspiración de quienes aquí
persiguen una España Abierta capaz de superar sus viejos atavismos- se
asienta seguramente sobre una feroz libertad de expresión que todos
defienden y que se manifiesta en los debates –políticos, económicos- que se
celebran en la televisión y en los textos que aparecen en diarios y semanarios
(de gran importancia en el país vecino).
Comparar esa libertad de prensa, ese valor cívico del que hacen gala las
elites portuguesas para hablar alto y claro, y criticar lo que juzgan merecedor
de crítica, con el miedo a hablar de nuestros ricos, de nuestros empresarios,
de nuestros políticos, fieles devotos de la ley del silencio, y con el secretismo
y la rendición a los poderes políticos y económicos que hoy caracteriza a la
prensa española –no digamos ya a la televisión- es como para echarse a
llorar. ¿De qué presumen, entonces, los españoles ante Portugal y los
portugueses? Ese es, sin duda, uno de los grandes misterios de la Historia
Universal. Jesus Cacho
Esta é a visão de um espanhol que elogia Portugal como o farão muito poucos portugueses.
EXPRESIÓN, DEL QUE LOS ESPAÑOLES TENEMOS MUCHO QUE
APRENDER
Muchos españoles están descubriendo estos días, aparentemente
sorprendidos, la existencia en la casa de al lado de un vecino llamado
Portugal, un vecino bastante más pobre que nosotros pero capaz de organizar
una evento tan importante como un Campeonato de Europa de fútbol, de
construir una serie de estadios, todos magníficos, de ganar a la millonaria
selección española, e incluso de colocar como presidente de la Comisión
Europea a uno de sus políticos, José Manuel Durao Barroso.
Ese país, cuya selección jugó y ganó ayer la primera semifinal de dicho
campeonato contra Holanda, lo cual ya es de por sí un triunfo, sigue siendo
un gran desconocido para España y los españoles. ¿Por qué? Porque los
españoles, con la inveterada suficiencia de quien se cree superior, se han
negado siempre a entender –en realidad ni siquiera lo han intentado- a
Portugal y los portugueses.
Cuando la realidad es que España y los españoles tendrían –tendríamos-
mucho que aprender de nuestros vecinos atlánticos. Aprender y lamentar la
ausencia en España de esa elite intelectual, empresarial y política que habla
idiomas, elite muy cercana a Gran Bretaña y a la cultura francesa, muy poco
hispanófila, pero muy tolerante, muy abierta, muy cosmopolita.
En Portugal sería impensable contar con un presidente de la República que
no hablara francés e inglés. La mayoría de los portugueses se esfuerzan por
hablar español ante españoles, haciendo gala de una actitud cívica en el trato
que tan difícil es de encontrar en el páramo hispano.
El presidente, Jorge Sampaio, vive en su casa, en su propio domicilio, como
el primer ministro. A ninguno le da por convertirse en un Trillo. Nadie
enloquece con el cargo. Nadie se prevale de su condición. Antonio Vitorino,
actual comisario europeo, dimitió de su cargo como ministro –socialista, por
cierto- tras descubrirse un desfase de 8.000 escudos (unas 6.000 pesetas) en
las cuentas de su ministerio.
Semanas atrás, el presidente ZP se trasladó a Lisboa en su primera visita
relámpago al país vecino, y no se quedó a cenar con Durao Barroso a pesar
de haber sido invitado. Todo un síntoma. Vistas así las cosas, no es extraña
esa inveterada desconfianza que comparte la clase política portuguesa hacia
España, desconfianza que la prensa se encarga de mantener viva. Sus razones
tendrán.
Todo el edificio de ese Portugal Abierto –la vieja aspiración de quienes aquí
persiguen una España Abierta capaz de superar sus viejos atavismos- se
asienta seguramente sobre una feroz libertad de expresión que todos
defienden y que se manifiesta en los debates –políticos, económicos- que se
celebran en la televisión y en los textos que aparecen en diarios y semanarios
(de gran importancia en el país vecino).
Comparar esa libertad de prensa, ese valor cívico del que hacen gala las
elites portuguesas para hablar alto y claro, y criticar lo que juzgan merecedor
de crítica, con el miedo a hablar de nuestros ricos, de nuestros empresarios,
de nuestros políticos, fieles devotos de la ley del silencio, y con el secretismo
y la rendición a los poderes políticos y económicos que hoy caracteriza a la
prensa española –no digamos ya a la televisión- es como para echarse a
llorar. ¿De qué presumen, entonces, los españoles ante Portugal y los
portugueses? Ese es, sin duda, uno de los grandes misterios de la Historia
Universal. Jesus Cacho
Esta é a visão de um espanhol que elogia Portugal como o farão muito poucos portugueses.
Quando é que nascerá no coração dos portugueses a consciência de que Portugal é bom e pode ainda ser melhor com união e empenho!
É ridicula a situação de Portugal no momento.
É ridicula a situação de Portugal no momento.
Toda e qualquer pessoa se sentem no dever e condição de crítiticar tudo e todos e o governo tem sempre culpa dos males do país!
Está na hora de menos queixas e mais esforço!
Está na hora de menos queixas e mais esforço!
A oposição política não pode dizer sempre não a tudo o que governo propõe; é necessário pensar-se no país e na construção de um Portugal com um futuro sólido.
Basta de politiquices, é preciso governar!
Basta de politiquices, é preciso governar!


3 Comentários:
Era só para dizer que este senhor disse isso antes do governo de Santana Lopes.
Este blog tem contraditório!
Um Abraço!
É verdade, este senhor disse isto antes do governo de Santana, disse-o durante a governação de Durão que para muita boa boca passou de besta a bestial. Disse-o ainda quando todos critavam a austeridade política, ao nível económico, que hoje se diz ter sido indispensável para a retoma económica que agora inícia.
Já sabes como é, a oposição tem destas coisa. A galinha da vizinha, em política, é sempre pior que a minha, e esta mentalidade tem que acabar para que não corramos o risco de acabar tudo à batatada como no parlamento equatoriano! Até a brigada de intervensão foi chamada!
Eu nunca disse que o Durão é bestial, nem a minha boca é boa, se quiseres uma boa boca posso dar-te uns números da secção de relax do correio da manhã (desculpa, não resisti). De facto a política de austeridade de Durão foi até apoiada pelo governador do Banco de Portugal, antigo dirigente do PS, embora eu, que não percebo nada de economia, tivesse sofrido na pele, tal como a maioria dos portugueses os efeitos da crise. Ainda assim, a única forma de Durão ser bestial é compara-lo a políticos inferiores. Se houvesse estabilidade Santana Lopes nunca passaria de figurante no panorama político nacional.
O facto é que Santana não foi eleito democraticamente, por isso recuso-me a considera-lo legitimo governador dos destinos do nosso país (e não mudaria de opinião fosse qual fosse a figura ou partido).
Devo, no entanto, dar-te razão em um aspecto. Os portugueses tâm sempre uma visão mais pessimistas das coisas, e não são só os espanhois a elogiarem-nos. Por outro lado, eles não vivem cá...
D. Nuno, desconfiemos sempre dos espanhois, montemos o nosso quadrado, e convoquemos a Padeira de Aljubarrota.
PS- prefiri não comentar a formação da equipe de Durão Barroso, para evitar mais polémica até porque sabes o que penso sobre a matéria!
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